como cuidar la piel para mantenerla sanaLa piel se considera el órgano más extenso y expuesto de nuestro cuerpo. Sin embargo, la realidad es que no recibe tantos cuidados como debería. Hoy, día del cuidado de la piel, en Novasalud hablamos sobre cómo cuidar la piel para mantenerla sana en cada momento de la vida.

Cómo cuidar la piel según la edad

Desde pequeños nos enseñan que tenemos que lavarnos la cara, cepillarnos los dientes, asearnos, etc. Pero, si nos paramos a pensar, no suelen darnos indicaciones sobre cómo proteger la piel día a día.

En cada etapa de la vida nuestra piel tiene unas características diferentes. Como tal hay que protegerla en cada momento.

La piel de los bebés

La piel de los bebés es extremadamente sensible. Se estima que su grosor es entre un 20% y un 30% menor que el de la piel adulta. Por otra parte, la pigmentación es muy baja, ya que las células responsables de la formación de la melanina son menos activas en los bebés.

La capa externa de la epidermis del bebé es muy delgada. Sus células están menos compactadas que las de los adultos y sus glándulas sebáceas y sudoríparas son menos activas. Todo esto hace que su manto protector sea más débil. Por eso, la piel del bebé es más sensible a agentes químicos, rayos UV y agentes externos. Además, tiende a resecarse más que en los adultos.

Por todo esto, la piel del bebé debe protegerse hidratándola con productos específicamente formulados para ellos.

Además, también debe protegerse a los pequeños frente al sol con crema solar de gran cobertura, gorro y gafas de sol. Finalmente, la ropa de los bebés debe ser de tejidos naturales y transpirables. Esto les ayudará a regular su temperatura corporal.

La piel de los niños

Conforme los niños crecen, sus órganos y su sistema inmunológico se van desarrollando. Aunque la piel de los niños es algo más gruesa que la de los bebés, todavía necesita una buena protección frente a la radiación UV. Por ello, los niños deben llevar siempre la protección solar adecuada.

Los cuidados de los adolescentes

En la etapa de la adolescencia, la piel ya ha alcanzado la estructura de protección de la piel de los adultos. Por tal motivo, cuenta con sus mecanismos de defensa frente a los agentes externos.

Sin embargo, los cambios hormonales característicos de esta época pueden provocar alteraciones en la piel. Lo habitual es la aparición del acné y una mayor producción sebácea.

Podría parecer que esta grasa generada por el cuerpo protege la piel del adolescente. Pero no es así. La piel grasa también puede ser muy sensible y en todos los casos debe protegerse.

Hoy en día, existen productos cosméticos especialmente diseñados para la etapa de la adolescencia. Aprender cómo cuidar la piel durante la adolescencia contribuye a una mejor apariencia y a consolidar una rutina de cuidados que permanecerá en la etapa adulta.

Una buena recomendación para mejorar el acné es utilizar un gel limpiador a diario y una mascarilla purificante específica al menos una vez cada semana.

No debemos olvidar cómo cuidar la piel del resto del cuerpo: una buena hidratación es la clave para una piel bonita y cuidada.

La piel a los 25 años

Terminada la adolescencia las hormonas que producen cambios en la piel suelen estabilizarse. Aunque algunas personas pueden seguir padeciendo acné durante toda la vida.

Al cumplir los 25 años pueden aparecer los primeros signos del envejecimiento de la piel. Los niveles de colágeno y la flexibilidad de la piel disminuyen, al igual que lo hacen el grosor de la piel y su capacidad de protegerse frente a los agentes externos.

Esto hace que las primeras líneas finas o arrugas hagan su aparición a partir de entonces, como las arrugas en el contorno de los ojos y también las primeras líneas de expresión.

La piel del resto del cuerpo también empieza a cambiar. Por tal motivo, tanto las cremas de manos como las corporales deben adecuarse al tipo de piel y las necesidades personales.

Nuevamente, los cuidados diarios de la piel y una crema hidratante específica para las características de cada uno, ayudan a que la piel se mantenga sana.

Entre los 30 y los 40 años

En esta década la piel va perdiendo elasticidad progresivamente. También disminuye la capacidad de retener la hidratación.

Las arrugas se empiezan a marcar más, por lo que puede ser un buen momento de comenzar con cremas regeneradoras que contengan ingredientes activos como la caléndula o el ácido hialurónico.

Muchas personas empiezan a experimentar mayor sequedad en piernas y pies en esta franja de edad. No debe olvidarse la hidratación corporal completa. La exfoliación periódica ayuda a eliminar células muertas, dejando respirar mejor a la nueva piel y favoreciendo la regeneración celular.

De los 40 a los 50 años

Con el paso de los años, la estructura de la piel va modificándose, creándose cada vez menos células nuevas. Por ello, las células pre-existentes se contraen y el grosor de la piel disminuye.

La piel muestra signos de sequedad y aspereza y comienzan a aparecer las temidas “manchas de la edad”. Estas hiperpigmentaciones son consideradas por muchos como antiestéticas, al ser una señal evidente de que se está envejeciendo.

Es importante consultar con el dermatólogo cuando aparezcan manchas, para descartar otras afecciones de la piel.

Por otra parte, la piel cicatriza con mayor dificultad, aumentando la posibilidad de infecciones cutáneas. En esta fase aparecen de manera gradual las arrugas profundas y la piel pierde volumen y densidad por la disminución del tejido graso en la hipodermis.

Una vez más, la piel debe protegerse e hidratarse con productos específicos para la piel madura. Las cremas que contengan vitamina C y aceite vegetales, así como los sueros concentrados, ayudan a mejorar el aspecto de la piel.

A partir de los 60 años

Los consejos sobre cómo cuidar la piel a partir de los 60 años se basan en la reposición del ácido hialurónico que la piel poco a poco deja de producir.

En esta fase de la vida, la piel pierde hidratación y se regenera cada vez más lentamente. También disminuye su capacidad de cicatrización.

Cómo cuidar la piel para que esté más sana

Cuidar la piel no se limita a una cuestión estética, sino de salud. Una correcta hidratación y los buenos cuidados fortalecen la piel, haciendo de barrera frente a enfermedades cutáneas tan graves como el cáncer de piel.

Además hay que seguir una alimentación equilibrada y descansar las horas suficientes cada día.

Desde muy temprana edad han de mantenerse hábitos saludables con la piel. La protección frente al sol, limitar las horas de exposición y la limpieza e hidratación diaria, ayudan a mitigar los problemas de la misma.

La protección solar debe ser mediante protectores solares de amplio espectro, con un FPS preferiblemente de 50.

Finalmente, es importante acudir al especialista médico si se detectan cambios en la piel, como el crecimiento de lunares y otras manchas que hayan cambiado de aspecto.

Desde Novasalud hacemos hincapié en la importancia de fomentar buenos hábitos desde la niñez.

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