alergias en NavidadEstamos inmersos ya en la campaña navideña. Las comidas de empresa, encuentros con amigos, reuniones familiares… Nuestra vida social se dispara en estas fechas, al igual que lo hacen los problemas de alergias en Navidad.

¿Por qué crecen los casos de alergias en Navidad?

La Navidad es una época para celebrar. Quienes cocinan en cada casa se esmeran por preparar deliciosas elaboraciones a fin de agasajar a sus comensales.

El problema surge cuando se introducen en la dieta alimentos que habitualmente no se consumen durante el resto del año. Es el caso de los mariscos, frutos secos y las frutas exóticas.

Los casos aumentan cuando se realizan comidas o cenas fuera de casa. El control de los ingredientes alergénicos es menor, por lo que las probabilidades de que surjan alergias se disparan. En ocasiones, aunque las personas alérgicas adviertan de su problema, puede resultar complicado aislar determinados ingredientes durante las elaboraciones o emplatados.

Consejos para evitar alergias en Navidad

Comidas en casa

Cuando existe conocimiento previo de alguna alergia alimentaria entre los comensales, se deben extremar las precauciones en la cocina. Si es posible, la mejor solución es evitar el ingrediente problemático en todas las elaboraciones.

En caso de que alguno de los platos lleve ese ingrediente, deberá tenerse cuidado a la hora de servirlo para que no llegue a la persona alérgica. Por eso es importante evitar las fuentes o platos para compartir. Siempre es mejor que cada uno tenga su ración o que se sirva con cubiertos que no toquen otras elaboraciones.

Ojo al hacer la compra

Antes de ponernos manos a la obra, es fundamental prestar especial atención al etiquetado de los alimentos. Aunque la normativa actual es más clara que antaño, todavía hay ingredientes que no se especifican claramente.

Algunas etiquetas incluyen expresiones como puede contener trazas de… o aditivos y nombres técnicos para denominar de diferente manera un mismo ingrediente. Esto sucede con frecuencia en dulces navideños, que a menudo contienen frutos secos o leche, pero no siempre es fácil identificar su presencia.

Cuidado al comer fuera de casa

En Navidad es frecuente salir a restaurantes o a comer a casa de familiares o amigos. Si se conoce de antemano una alergia alimentaria, es primordial avisar e informar detalladamente para evitar sustos.

Nuevos alimentos

Muchos de los casos de alergias surgen al probar alimentos por primera vez, tanto en adultos como niños.

Para los adultos, algunos de los productos con más sustancias alergénicas y que más casos de reacciones alérgicas producen son el marisco, los frutos secos, el pescado y algunas frutas.

Sin embargo, en los niños se dan más casos de alergias con el huevo, la leche, algunas frutas y los frutos secos.

No descuidar la medicación

Cuando un paciente sigue un tratamiento para las alergias, es muy importante que lo mantenga durante las fiestas. Sería una gran irresponsabilidad interrumpir los tratamientos en Navidad.

Por otra parte, las personas diagnosticadas con alergias severas deben llevar un autoinyector de adrenalina siempre consigo. En caso de una crisis anafiláctica es vital tenerlo a mano y saber utilizarlo.

Otros tipos de alergias en Navidad

Aunque las alergias alimentarias encabezan la lista de los casos detectados en Navidad, hay otras que deben también tenerse en cuenta.

Es el caso de las personas alérgicas a los ácaros del polvo. Es frecuente que los adornos navideños como el árbol o el belén acumulen polvo que desate una reacción alérgica. Algo similar sucede con los árboles de Navidad naturales y la alergia al moho.

Las personas con problemas respiratorios, de rinitis y asma bronquial deben tener cuidado con elementos irritantes como el humo (por ejemplo de las chimeneas) y el frío. Pero tampoco debemos olvidar que en diciembre está presente el polen de las cupresáceas, como el ciprés o las arizónicas, que también produce alergias.

Síntomas de reacciones alérgicas

La gran mayoría de las reacciones alérgicas se producen de manera inmediata o durante la primera hora después de la exposición.

Algunos de los síntomas que pueden indicarla son la urticaria, ataques de asma, rinitis, conjuntivitis o problemas digestivos. Entre las reacciones más graves están las anafilácticas, como el shock anafiláctico.

Si la reacción es alarmante, lo mejor es acudir a un centro de salud para su inmediato tratamiento.

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