primeros auxilios en verano

Primeros auxilios en verano

El verano es la época de año en la que la mayoría de personas disfrutan de sus vacaciones anuales. El sol y el calor invitan a salir a la calle y disfrutar del tiempo libre. Pero también es necesario no descuidar la seguridad y saber cómo actuar ante determinados imprevistos. Por eso, hoy en Novasalud os hablamos sobre primeros auxilios en verano.

Posibles riesgos en la piscina

Las piscinas municipales y muchas de las piscinas de urbanizaciones cuentan con su propio servicio de socorristas. Pero en piscinas pequeñas o particulares no es obligatoria la presencia del mismo, por lo que en ambos casos es importante saber cómo actuar ante imprevistos.

Las situaciones de peligro en una piscina son de diversa naturaleza. Aunque directamente pensamos en ahogamientos, también hay caídas, torceduras, desvanecimientos, picaduras, golpes, etc., que pueden requerir atención inmediata.

Funciones de los socorristas

Los socorristas son personas que han recibido una formación específica en salvamento y primeros auxilios. Por tanto, siempre que exista esta figura, debe respetarse su trabajo, sin entorpecerlo.

Entre las funciones de los socorristas están las siguientes:

  • Vigilar, controlar y atender a los bañistas

Deben contar con un puesto elevado desde el que poder disponer de una panorámica completa del área a vigilar.

Si detectan una conducta incorrecta, deben alertar al bañista y advertirle de que si no cesa en ella, se tomarán las medidas oportunas.

También tiene la obligación de atender los eventuales problemas de los bañistas.

Por su parte, los bañistas deben respetar las normas de la piscina y hacer caso de las indicaciones del socorrista.

  • Actuar con rapidez y serenidad

Todo buen socorrista debe tener la capacidad de reaccionar rápidamente ante cualquier imprevisto y de manera serena. Esta tranquilidad y firmeza ayudarán a la persona accidentada, tranquilizándola y mitigando su preocupación.

  •  Impedir el agravamiento de las lesiones

Cuando un bañista presente cualquier tipo de lesión, el socorrista tiene el deber de intentar evitar que las lesiones se agraven y también evitar que se produzcan otras lesiones.

  •  Aliviar el dolor

Otra de las funciones del socorrista es evitar el dolor del bañista, dentro de los medios de los que dispone. Para ello, ante caídas leves o picaduras, contará con pomadas específicas, hielos y otros medios de rebajar el dolor.

  • Evitar infecciones o lesiones secundarias

Por otra parte, cuando se produzcan heridas, cortes, etc., el socorrista deberá curarlas de manera inmediata y adecuada, desinfectándolas correctamente para evitar infecciones u otras lesiones derivadas de la inicial.

  • Ayudar o facilitar la recuperación del lesionado

Finalmente, todo socorrista debe facilitar la recuperación de la persona lesionada. Le colocará del modo adecuado, atendiéndole y brindándole la ayuda necesaria para su mejoría.

  • Tener unos conocimientos médicos básicos

No es necesario que el socorrista tenga la carrera de Medicina, pero sí debe identificar algunos problemas comunes y saber actuar ante ellos.

Por un lado, debe conocer los valores de tensión arterial, frecuencia cardíaca, niveles de azúcar y de saturación de oxígeno en sangre.

Por otro lado, debe conocer y saber aplicar la técnica del RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) para una primera atención antes de la llegada del personal sanitario.

Asimismo, debe conocer los síntomas y primeros auxilios ante un posible ictus.

Si es necesario, deberá identificar una caída leve o grave y practicar inmovilizaciones y vendajes.

Finalmente, debe saber actuar ante quemaduras, picaduras y hemorragias.

  • Avisar a los servicios sanitarios

Hay determinadas situaciones en las que el socorrista no puede hacer nada más por la persona accidentada. También puede suceder que requiera cuidados o pruebas más específicas que solamente pueden brindarse en centros de salud.

En estos casos, deberá avisar a los servicios de urgencias para que acudan a la mayor brevedad posible con el material médico preciso.

Qué hacer cuando no hay socorrista

Puede darse el caso de que no haya socorrista en una determinada situación de peligro. En estos casos, debemos saber los principios básicos de los primeros auxilios que se pueden necesitar en verano.

Si la persona está en el agua, debemos sacarle rápidamente. Para ello, la mantendremos bocarriba, con la cabeza fuera del agua y sujetándole la barbilla para evitar que se hunda la cabeza. Una vez fuera la recostaremos de lado para facilitar su respiración y que expulse el agua tragada.

Si ha perdido la conciencia, debemos controlar si respira y tiene pulso. En caso de no controlar bien la técnica, debemos llamar a los servicios sanitarios, quienes darán por teléfono las indicaciones pertinentes hasta su llegada al punto del accidente.

En caso de que el problema tenga que ver con una caída, hemos de evitar mover al accidentado. Esto podría provocar nuevas lesiones o agravar las existentes. Debe examinarse al herido minuciosamente, pero evitando tocarle.

No se debe dar de comer o beber al accidentado, podría ser peor. Tampoco, bajo ningún concepto, se debe medicar, ni coser ni manipular fracturas.

Cuando existan sospechas de que se trata de un golpe de calor, se debe intentar enfriar a la persona. Ponerle a la sombra y cubrirle con toallas mojadas en agua fresca puede ayudar mucho.

En los casos en que no se sepa cómo actuar, siempre es mejor no hacer nada. Lo ideal es intentar mantener a la persona segura, calmada y alejada del peligro para evitar lesiones mayores.

Ante situaciones que no controlamos, lo mejor es siempre avisar a los profesionales médicos, ellos sabrán cómo manejarla.

Primeros auxilios ante una lipotimia

En verano las lipotimias son algo habitual. Saber cómo actuar es fundamental para que la persona afectada se recupere rápidamente.

Lo primero es comprobar que la persona sigue respirando, aunque haya sufrido un desmayo. Si está inconsciente, pero respira, le colocaremos de lado, para evitar atragantamiento por vómito.

Si está consciente, le acostaremos boca arriba y levantaremos las piernas para facilitar el retorno sanguíneo.

Luego, la colocaremos en un sitio bien ventilado, aflojándole la ropa para que respire mejor.

Ahora debemos indicarle que respire profundamente: debe tomar aire por la nariz y expulsarlo por la boca. A continuación, le solicitaremos que tosa repetidamente. Este gesto mejora el riego sanguíneo del cerebro.

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