El ser humano es social por naturaleza. Desde que nacemos aprendemos a relacionarnos con otros seres humanos. Por eso, tenemos la necesidad de dar una mayor visibilidad a las emociones en los niños.

Ellos serán los adultos del futuro y es preciso que sepan identificar en ellos mismos y en los demás las diferentes emociones. También expresarlas de modo adecuado favorece las relaciones sociales y personales.

Las emociones en los niños

El ejemplo de los padres

Los niños muchas veces son el fiel reflejo de lo que ven en casa y en su entorno más cercano. Si bien es cierto que muchos de los adultos no fueron educados en inteligencia emocional, nunca es tarde para ello.

Para los niños es importante saber reconocer las diferentes emociones a través de sus padres y de su propia experiencia.

Existen emociones fácilmente reconocibles para los niños. Ellos saben perfectamente cuándo sus padres están felices porque están riendo. También cuándo están tristes si los ven llorar. Pero hay otras emociones que, por vergüenza, o falta de costumbre, los adultos no expresan tan abiertamente.

Sentimientos difíciles de expresar

Por ejemplo, el miedo es una de las emociones que los adultos intentan no mostrar al resto.

Pero debemos hacerles ver que tener miedo no es algo totalmente negativo. El miedo es un sentimiento que se despierta ante situaciones o personas desconocidas, es un mecanismo de autodefensa de nuestro cerebro.

El hecho de que los niños sientan miedo, les ayuda a que reaccionen, aflorando su instinto de protección y supervivencia.

Si logramos que los niños exterioricen sus miedos, podremos darle una explicación a lo que están sintiendo. Seguramente las palabras de los adultos les ayuden a tomar coraje para afrontar sus miedos.

El apoyo del adulto favorece que el niño no tenga temor a expresar lo que siente y normalice sus emociones. Puede ayudarles mucho que los adultos les expliquen a qué tienen miedo ellos. Así los niños no se sienten como bichos raros. Sentir miedo le pasa a todo el mundo.

Poner nombre a lo que sienten

Muchas veces los niños no saben qué les sucede exactamente. No somos seres programados y las emociones surgen de manera espontánea, ya sean tanto negativas como positivas.

El papel de los adultos es clave en este aprendizaje. Es fundamental escuchar a los niños para ayudarles a exteriorizar lo que sienten. Si no pueden comprenderlo, hay que intentar explicarlo con términos accesibles para ellos.

No es buena idea utilizar frases como “ya lo entenderás cuando seas mayor”. Esto solamente les provoca más frustración ante la incapacidad de comprender qué sucede en su cabeza.

Las emociones en los niños pueden parecernos menos fuertes que en los adultos. Sin embargo, la intensidad con la que las viven las primeras veces que las experimentan son un mundo para los pequeños. Ese es el momento idóneo para explicarles qué les pasa, dándole nombre a sus sentimientos.

Con este sencillo pero decisivo paso, conseguiremos niños capaces de expresar sentimientos y comprender los de los demás.

Fomentar el diálogo

Acciones tan sencillas como preguntar a los niños qué tal les ha ido el día, fomenta que expresen sus emociones y sentimientos.

Poder hablar abiertamente con los adultos sobre aspectos positivos y negativos refuerza su confianza y la capacidad de comprender el entorno.

Las emociones en los niños forman parte de su aprendizaje y no debemos censurarlas, sino enseñarles a manejarlas.

Controlar las emociones

Una vez identificadas las diferentes emociones, es importante que los niños aprendan a controlarlas. Las emociones negativas como el enfado, la frustración o la tristeza suelen ser las más difíciles de controlar.

Enseñar a los niños el autocontrol es una buena forma de conseguir adultos mentalmente sanos y equilibrados.

Ventajas de conocer las emociones en los niños

Un niño que conozca sus emociones y sepa reaccionar a ese sentimiento es un niño feliz. Esta habilidad de gestión de emociones le permite interactuar con otras personas, empatizar, comprender su mundo…

Por otra parte, la gestión de las emociones conlleva una reducción de conductas agresivas. Muchas veces éstas son motivadas por no saber reaccionar a lo que están sintiendo.

Los niños también aprenden a respetar lo que otros sienten y piensan.

La inteligencia emocional es algo que debe trabajarse desde la infancia. Una buena gestión de lo que sentimos es la base de la felicidad.

Gestión de las emociones en los niños con Novasalud

En Novasalud contamos con talleres para los centros escolares en horario lectivo o es horario extra escolar, gestionado por las AMPAs, que están desarrollados por psicólogos y tratan de identificar y gestionar emociones.

No dude en consultar con nosotros sobre cuál es la mejor solución para su centro escolar.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *