Cuidar del bienestar del capital humano en la empresa ayudará a resguardar la integridad física y psicológica de los empleados, aportando rentabilidad a la empresa.

Los trastornos músculo esqueléticos (TME) y las enfermedades laborales son una de las mayores causas de ausentismo entre los profesionales. El estrés, la fatiga crónica o las dolencias musculares, provocan cada día que muchos empleados falten al trabajo o vean afectado su rendimiento laboral.

Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, invertir en la recuperación de un trabajador es menos rentable para una empresa, que gestionar un plan de protección para mantener y mejorar su estado de salud. El problema es que no muchas compañías están dispuestas a destinar dinero para que esto ocurra.

Teniendo en cuenta que uno de los activos más importantes de una organización es su capital humano, es necesario tomar medidas que velen por el bienestar de los empleados, a fin de resguardar no sólo la integridad física y psicológica de éstos, sino también la rentabilidad de la empresa.

Las organizaciones que invierten en salud consiguen:

  • Mejorar la imagen de la empresa dentro y fuera de la misma.
  • Aumentar la motivación e implicación de los trabajadores.
  • Disminuir el absentismo, el presentismo, la accidentabilidad y las enfermedades.
  • Incrementar la producción.
  • Mejorar la competitividad.

“Una empresa que se preocupa por sus empleados, está claramente pensando en su supervivencia, sin empleados sanos la empresa no podría sobrevivir”.

Al invertir en la salud de los empleados, hay menos cambios de personal y menos desgaste en los empleados a nivel emocional y psicológico, desaparece la deserción laboral y se establece un vínculo con los empleados.

Procurar un buen ambiente de trabajo será fundamental para la calidad y productividad empresarial. El clima laboral de una organización está directamente relacionado con el bienestar del trabajador y por lo tanto, invertir en salud es invertir en el bienestar.

“La Promoción de la Salud en el Trabajo no se debe tratar como un gasto, debe tratarse como una inversión”.

Salud laboral, un elemento diferenciador.

Distintas alternativas pueden ayudar a cuidar la salud de los empleados. Implementar servicios médicos y de enfermería en las empresas dependiendo de la cantidad de trabajadores, crear servicios de fisioterapia y nutrición, o promover la actividad física desde la empresa, pueden convertirse en medidas claves para este propósito.

Invirtiendo en la salud de su capital humano, las organizaciones pueden posicionarse con respecto a su competencia.

“La salud es una parte fundamental de la inversión en capital humano que es hoy en día, el elemento diferenciador de una empresa, permitiéndole competir en mejores condiciones. Los empleados que se sienten mejor física y mentalmente, se sienten valorados y cuidados por la empresa, lo que los predispone mejor para su tarea”.

Tener empleados satisfechos, es un arma competitiva fundamental de las empresas, no sólo por el aumento de la productividad, sino también porque sus trabajadores se convierten en los primeros prescriptores en su círculo social, los primeros defensores de la imagen de la empresa.

Otra opción es implementar prácticas que afecten positivamente a los empleados y que provoquen un cambio importante en el estilo de vida. Así por ejemplo, incluir clases de yoga, pausas activas, promover una buena alimentación o la práctica de actividad física, también ayudarán a mejorar el bienestar del personal.

“Tanto la promoción de hábitos saludables que prevengan patologías como la atención de éstas, será la base del éxito económico sostenible de una empresa”.

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