La temporada de piscina está a punto de comenzar. Y con ella, llegan también las impactantes noticias de muertes infantiles por ahogamiento, que cada año se repiten. Por eso conviene recordar que podemos disfrutar de la piscina con niños y sin riesgo.

La piscina es una de las actividades más refrescantes y que más divierte a los pequeños. Sin embargo, para que todo salga según esperamos hay que tener una serie de precauciones en la piscina con niños. De este modo, nosotros y nuestros hijos podremos disfrutar de la piscina sin riesgo.

La OMS señala que los ahogamientos provocan más de 150 muertes en España cada año, cerca de 5.000 en Europa y 388.000 en todo el mundo. Y como en tantos otros peligros la clave puede estar en que no pensemos que no nos puede pasar a nosotros. Y es que el exceso de confianza, no seguir las normas y la falta de atención son los principales factores de riesgo.

El 70% de los ahogados son menores de seis años,

Os doy un par de datos que ponen los pelos de punta: Siete de cada diez ahogamientos se producen por despiste momentáneo de los padres o cuidadores y 20 segundos son suficientes para que un niño se ahogue.

La atención sobre los pequeños se debe poner tanto cuando están en el agua como cuando juegan cerca de ella. Además, los ahogamientos se producen de forma rápida y silenciosa. En los casos con víctimas suele tratarse de pocos minutos, incluso segundos, de “despiste”.

Y ese despiste o ese bajar la guardia suele producirse con más frecuencia en entornos conocidos. Conviene recordar que la mayoría de los casos de ahogamientos y lesiones se producen en el entorno familiar, en bañeras, piscinas hinchables o piscinas privadas.

Los pequeños que no saben nadar ni flotar (o son pequeños, o acaban de aprender a nadar…) deben llevar chalecos salvavidas, dentro del agua y si juegan cerca de la piscina. Recordamos que los flotadores y los manguitos tienen su riesgo y, que son menos seguros que un chaleco.

Atención también a otros juguetes acuático peligrosos, como esos flotadores donde se introducen las piernas por sendos agujeros, o las pistolas de agua…

La mayoría de los sucesos que ocurrieron en las piscinas, fueron accidentes con niños. El ahogamiento, de hecho, es una de las causas principales de muertes infantiles en nuestro país. Esto nos indica que debemos extremar la precaución, sobre todo con los niños más pequeños.

Precauciones en la piscina con niños

1. Vigilancia contínua en la piscina

En el caso de los bebés, están especialmente indefensos y tengamos en cuenta que un bebé puede ahogarse en tan solo unos centímetros de profundidad, por lo que no pueden estar solos ni un momento ni aun en la piscina más pequeña.

Hay que estar siempre con ellos.

Pero cuando los niños se desenvuelven más o menos bien en el agua puede aparecer el descuido, nos confiamos. No obstante, tan solo un segundo de distracción puede ser fatal en un posible tropiezo, inmersión, golpe…

Tampoco pensemos que los flotadores o manguitos son buenos cuidadores, o si ya han aprendido a nadar o flotar, pues ni en esos casos los pequeños están exentos de riesgos.

Los niños nunca pueden estar solos en la piscina, ni sin vigilancia.

No podemos permitir que el cuidado de los niños (ni mucho menos de los bebés) recaiga en otros niños aunque sean mayores, es nuestra responsabilidad.

Además, recordemos que la misión del socorrista es el rescate y el salvamento acuático cuando sea necesario, pero la vigilancia de los menores es una responsabilidad del padre, la madre o tutor. Por ello no podemos delegar en el socorrista, que puede que tenga decenas de personas en el agua…

2. Seguridad adicional

Los flotadores, manguitos, tablas… son elementos de seguridad adicional que no sustituyen la vigilancia y acompañamiento de un adulto. Más que elementos de seguridad en sí mismos, diríamos que ayudan al niño a que tenga más posibilidades de desenvolverse en el agua sin miedo, pero no podemos “delegar” en ellos la función de salvavidas.

Aunque pueda resultar incómodo, tal vez conviene que lleven puestos los manguitos aun fuera del agua, por si cayeran inesperadamente a la misma, para no hundirse. No obstante, un niño puede no hundirse en el agua, pero puede tener otros problemas.

Los flotadores o manguitos no son infalibles, pueden romperse y dejar de cumplir su función.

En cualquier caso, si queremos reducir riesgos, conviene que nos aseguremos de que los accesorios de seguridad que compremos sean de calidad y estén homologados convenientemente. También que comprobemos que no tienen pinchazos o rotos desde el anterior uso, antes de ponérselos.

En las piscinas públicas o comunitarias con socorrista, es conveniente tenerlo localizado para acudir a él ante cualquier emergencia, pero no podemos descargar la responsabilidad de vigilancia en él. El socorrista es un buen factor de seguridad, pero tampoco es infalible.

No es tarea de el socorrista controlar el comportamiento de todos los niños en el agua.

3. Un entorno seguro en la piscina

Tanto si es nuestra piscina particular, como si es comunitaria, la piscina debería estar inaccesible para los niños cuando esté cerrada, para evitar que se metan o caigan en ella. Debe estar rodeada por una verja o valla de la altura suficiente para que no la salten los niños.

La puerta de acceso a la pisicina debe tener un pestillo, cerradura o traba que los niños no puedan abrir por sí solos.

4. Juguetes seguros

Hemos comentado que flotadores, manguitos y tablas de flotación han de estar homologadas, pero lo mismo sucede con otro tipo de accesorios: los juguetes acuáticos e hinchables para piscinas. Si estos juguetes no están avalados por los controles de seguridad de la Comunidad Europea pueden ser defectuosos.

Hay que procurar no dejar los juguetes solos en el agua, ya que los niños pueden querer lanzarse a por ellos. Para evitar ese riesgo, mejor sacar los juguetes del agua al mismo tiempo que los pequeños, y de ese modo además tendrán con qué entretenerse fuera del agua.

Los drenajes, rejillas y accesorios de limpieza de la piscina no son juguetes, por lo tanto los niños no deberían tocarlos.

¡Cuidado con las piscinas hinchables!

Solo 6 cm de agua son suficientes para que un niño se ahogue, con lo cual un cubo, un barreño o una piscina hinchable son un riesgo potencial.

5. Juegos seguros

No siempre hacen falta juguetes para jugar. Muchos juegos son divertidos en la piscina, pero hay que evitar aquellos que conlleven riesgos, como los de correr junto a la piscina, saltar junto a otros, empujarse, golpearse, hacerse “ahogadillas”…

En los toboganes, hay que ser prudentes, esperar turno, no tirarse si hay alguien abajo…

Especialmente peligrosos son los resbalones en el borde de la piscina, o las inmersiones imprudentes de cabeza que no controlan la distancia al suelo y acaban con traumatismos graves.

6. Educación previa

No podemos esperar que un niño se comporte de manera segura si no sabe cómo hacerlo, pues para él la piscina será un lugar de juego más.

Nunca es pronto para hablarles de cómo pensamos que nos lo vamos a pasar bien y cómo no nos haremos daño. Por ello es importante explicarle al niño el comportamiento que debe tener dentro del agua, especialmente en relación a los juegos peligrosos que hemos comentado con anterioridad.

Sabrán, antes de llegar, que no deben tirarse desde el bordillo encima de otros, sujetarse de otro niño que está en el agua, tirarse cerca de los escalones…

7. Enseñarles a nadar

El aprendizaje de la natación también se recomienda para que, finalmente, los niños puedan bañarse con seguridad. Cuanto antes aprendan a flotar, a nadar y a desenvolverse en el agua, antes serán capaces de evitar riesgos ante caídas inesperadas al agua…

Sin embargo, que sepan nadar no implica que no debamos estar atentos. Los niños pueden cansarse fácilmente o confiarse en exceso y llegar a sitios donde no hace pie, asustarse… Entonces volvemos al primer punto…

… siempre tenemos que estar pendientes de ellos cuando están dentro del agua.

8. Ante una emergencia

Si hay socorrista, lo hemos de localizar rápidamente en caso de que no se haya dado cuenta del incidente. En cualquier situación, es importante que los padres tengamos nociones de reanimación cardio pulmonar, para poder actuar si no hay socorrista, y mientras llegan los servicios de emergencia, a los que debemos llamar de inmediato.

9. Otras precauciones importantes

No son precauciones exclusivas de la piscina, pero no podemos olvidarnos de cuestiones tan importantes como la protección solar, el tiempo de digestión o el golpe de calor.

Es conveniente no ir a la piscina, si le da el sol, en las horas centrales del día, y en todo caso hacerlo con la crema protectora bien aplicada. Si vamos a estar mucho tiempo al sol, hay que reponer la crema, y cuando estemos fuera del agua buscaremos la sombra de sombrillas, árboles…

En definitiva, no hay que descuidar la protección solar de los niños.

No es adecuado lanzarse al agua tras una comida copiosa, por lo que dejaremos el tiempo suficiente para descansar y hacer la digestión. Si la comida (almuerzo, merienda) es ligera, no habrá problema en el baño siempre que la temperatura del agua no sea extrema y no se realice un gran esfuerzo que agote al niño.

También es bueno si el agua está muy fría entrar a la piscina poco a poco, mojándose primero pies y muñecas, para evitar choques térmicos.

Para prevenir el golpe de calor, que pueda provocar una perdida de consciencia cerca del agua, los niños deben permanecer a la sombra, con protección solar y una hidratación correcta.

Habitualmente, la piscina es una experiencia rica para el desarrollo del niño y queremos que así siga siendo, pues tiene mucho que aportarle y aportarnos a todos.

Por ello es importante seguir estas precauciones para disfrutar de la piscina con niños y sin riesgo, empezando por la vigilancia activa y continua.

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